Desaprender para aprender

|

Carmen Pelaez

Estaba yo esta mañana escuchando música cuando suena «Cinturón blanco», de Jorge Drexler, una canción de amor, vale, sí, pero que me hizo recordar lo que él explicó en una entrevista acerca de cómo las artes marciales le sirvieron de inspiración.

Parece ser que en alguna de las ramas de esos deportes (disculpa, que no me acuerdo exactamente qué deporte era), cuando se alcanza el cinturón negro, que significa la maestría técnica, hay algo más. Curiosamente, es volver al cinturón blanco: desaprender para volver a aprender, para alcanzar la excelencia.

Con nuestra sabiduría y nuestra carga, intentar volver a ser principiantes con un cinturón blanco. Desaprender para aprender es un concepto poderoso que implica soltar creencias y conocimientos previos que pueden limitar nuestro entendimiento e impedirnos seguir creciendo y mejorando.

¡Qué difícil es desaprender para volver a aprender! Es más sencillo acomodarse en lugares conocidos, en la confortable rutina, en el lugar calentito donde nos sentimos cuidados… pero a veces la vida nos empuja de ese lugar y lo aprendido hasta ese momento no vale, o no vale la manera en que ponemos en práctica todo nuestro bagaje personal, y hay que empezar de nuevo.

Al buscar trabajo, tendemos a hacer las cosas de la misma manera de siempre, porque nos ha funcionado así anteriormente, o porque es cierto que cambiar la manera de hacer las cosas es muy complicado.

Entonces, ¿tenemos que aprender cosas nuevas? Tengo el cerebro lleno de rutinas, de caminos trazados por los que me resulta más fácil transitar. ¿Tengo que desaprender? Pues sí, hay que desaprender.

¿Qué ha cambiado en los últimos años en el camino de la búsqueda de trabajo que nos obliga a desaprender?

Algunas pistas podrían ser:

  1. Las redes sociales han transformado la búsqueda de empleo. LinkedIn es la más relevante en cuanto a marca profesional, pero dependiendo de cuál quieras que sea tu profesión, quizá tengas que cultivar otras redes como Instagram, TikTok, X… ¿Lo has pensado?
  2. Y en esa línea, algunos trabajos necesitan ser mostrados, ser tocados. Puedes tener un portafolio en línea que los reclutadores vean con facilidad. Hay muchas opciones: GitHub, Artstation, entre otras muchas, y para trabajos muy diferentes. ¿Las usas?
  3. Después de la pandemia, el trabajo en remoto ha crecido, y eso permite acceder a puestos en empresas lejanas geográficamente, lo que te abre puertas. ¿Estás preparado/a? ¿Qué tal el inglés, por ejemplo? Y atención, eso hace que la competencia por los trabajos también aumente. ¿En qué te diferencias tú?
  4. La tecnología no solo ayuda a los candidatos, también ayuda a las personas reclutadoras. ¿Sabes qué es un ATS y cómo superarlo?
  5. La formación continua se ha hecho más accesible, así que las empresas valoran que las personas candidatas estén en continua adaptación. ¿Conoces los sitios donde formarte? Y lo que es más importante, ¿conoces en qué debes formarte para encajar en los puestos que te gustan?

¿Y qué tengo que hacer entonces?

  1. Cada vez se valoran más las competencias personales. Destacar en comunicación, liderazgo, flexibilidad u otras habilidades de las llamadas “blandas” puede marcar la diferencia en un CV y, por tanto, inclinar la balanza por un candidato u otro. ¡Cultiva esas habilidades y destácalas en el CV!
  2. La experiencia cuenta desde siempre y dale el valor que merece a aquella no relacionada con el sector en el que quieres trabajar. Recuerda que en todos los trabajos aprendemos algo, y ese algo nos sirve para cualquier trabajo. No son solo conocimientos, son habilidades personales.
  3. Aprende en todo momento. No pasar una entrevista no es un fracaso, es una oportunidad de aprender. Pregunta e interésate por los motivos por los que han seleccionado a otra persona. Puede ayudarte a mejorar en la siguiente y a saber dónde tienes que poner el foco.
  4. Busca trabajo de otra manera. Nos dejamos atrás el mercado oculto si solamente buscamos en portales de empleo y mandamos nuestra candidatura sin dedicarle el tiempo suficiente.
  5. Y al hilo de lo anterior, adapta tu CV a cada oferta. Las tecnologías nos ayudan mucho a preparar una candidatura desde que vemos la oferta. Analiza bien el puesto, analiza la empresa y adapta tu CV y la carta de presentación a ese puesto. No mandes un CV que tienes listo para todo. Que se note tu interés y que se sepa cómo encajas en el puesto, cual pieza en un puzle.

El camino de cambiar nuestros hábitos para adquirir otros es complicado. Además, en la sociedad actual los cambios son casi permanentes, lo que complica aún más la cosa.

Para conseguir algunos cambios necesitamos refuerzo y ayuda:

  1. Haz un plan. Ponlo por escrito y documenta los pasos que des. Eso te ayuda a comprometerte y a saber qué estás haciendo bien.
  2. Los cambios en nuestra manera de buscar trabajo deben ser paso a paso. No quieras hacerlo todo a la vez. ¿Empezamos revisando nuestro perfil de LinkedIn?
  3. ¿Tienes a alguien que te pueda ayudar en este proceso? Busca opiniones de compañeros o de personas que trabajan en tu sector profesional para que te den su opinión. Escucha diferentes puntos de vista y tómatelos como una ayuda, no como una crítica.
  4. Tómate tu tiempo para reflexionar. A veces, las decisiones precipitadas nos hacen cometer errores.
  5. Y si eres una persona muy reflexiva, ¡Actúa! A veces nos tomamos tanto tiempo en decidir que perdemos oportunidades.
  6. No te juzgues con dureza. Los cambios incluyen equivocarse. Míralo como una oportunidad de aprender. Seguro que en la próxima lo haces mejor.

Y si necesitas ayuda para trazar ese plan, contacta con profesionales. Yo te puedo ayudar. ¿Hablamos?

Deja un comentario