
Si hay una cosa que veo a menudo entre las personas que acuden a mi para que las ayude a encontrar trabajo es la famosa «titulitis». Y no digo que la gente esté sobre cualificada, no, sino que creemos que con un título académico de prestigio, tenemos suficiente para acceder a buenos trabajos.
Y por supuesto no estoy diciendo que la formación no sea importante, los que me conocéis sabéis lo mucho que valoro a las personas que quieren mejorar a través de la formación, lo que digo es que la formación solo, no es suficiente.
Yo creo que la respuesta está en algo que no siempre valoramos lo suficiente: nuestras habilidades personales.
Y también en algo más profundo: nuestras experiencias de vida.
Buscar trabajo no es fácil. Ya no basta con hacer un buen curso, tener un título o completar un bootcamp. Cada vez somos más las personas preparadas, con perfiles similares, aplicando a los mismos puestos. Diferenciarse en este complejo mercado laboral que tenemos en España es de las cosas más complicadas. Destacar cuando hay un montón de personas que tiene la misma cualificación que yo, es muy complicado.
«¿Qué me hace diferente si tengo la misma formación que otras 50 personas que se presentan al mismo puesto?»
La formación es la base, pero no lo es todo
Cuando dos personas tienen un nivel técnico similar, lo que marca la diferencia no es solo lo que saben hacer con el código, los programas o las herramientas. Lo que realmente llama la atención en un proceso de selección —y lo que se valora después en el día a día del trabajo— son cosas como:
- Cómo se comunican.
- Cómo resuelven problemas cuando no hay una respuesta clara.
- Cómo trabajan en equipo.
- Cómo gestionan la frustración o la presión.
- Cómo se enfrentan a lo desconocido.
Todo eso no se enseña en un curso. Se aprende viviendo, trabajando, equivocándose, ayudando, adaptándose. Por eso, cada experiencia que has tenido (aunque no parezca “relevante” para el puesto) te ha ayudado a ser mejor profesional.

Todo cuenta, aunque no lo parezca
A veces, cuando acompaño a personas en su búsqueda de trabajo, noto que se infravaloran, o que directamente no comparten conmigo experiencias que han tenido y que consideran irrelevantes. Dicen cosas como:
“Solo he trabajado en hostelería”, “nunca he tenido un puesto de oficina”, “acabo de empezar en la programación”…
Pero ¿sabes qué veo yo ahí?
A alguien que probablemente ha tratado con clientes difíciles, que ha trabajado bajo presión, que ha sido resolutivo o resolutiva, que ha gestionado su tiempo en condiciones complicadas. Alguien que ha desarrollado habilidades que ahora puede llevar a otros entornos.
Y aquí me acuerdo de Manuel, cuando a mi compañera Matilde y a mi nos dijo «Nunca pensé que ser camarero en Formentera me ayudaría a encontrar trabajo como programador» ¡Qué grande Manuel!
Pues sí, todas las experiencias que tenemos nos forman como personas, nos ayudan a ser mejores profesionales y eso nos ayuda a encontrar trabajo … claro que depende de cómo lo contemos.
Cómo apoyarte en eso para diferenciarte
Si quieres encontrar trabajo o mejorar tu posición profesional y sientes que no sabes cómo destacar, prueba a mirar más allá de tu lista de cursos. Piensa en ti como un conjunto de habilidades y vivencias. Aquí van algunas ideas:
- Cuando prepares tu CV, no me cuentes las tareas, cuéntame los logros o lo qué has aprendido en ese trabajo que puedas aplicar en cualquier otro, por ejemplo, como camarera en un bar fui capaz de superar el estrés de esta manera, de enfrentarme a situaciones conflictivas de esta otra. Como dependiente de comercio aprendí a adaptarme a los requerimientos de los clientes con agilidad, etc.
- No solo muestres el “qué”, sino el “cómo” lo hiciste: cómo te organizaste, cómo aprendiste algo nuevo, cómo colaboraste con otros.
- Cuando prepares las entrevistas, piensa en situaciones concretas donde hayas demostrado habilidades clave (comunicación, resolución, liderazgo…) que te van a ser muy útiles en tu nuevo empleo.
- Si estás empezando, habla de tu proceso de aprendizaje con honestidad. Las empresas valoran la actitud y la capacidad de aprender incluso más que la experiencia. Las personas que quieren mejorar, que tiene mentalidad de crecimiento, son esencialmente muy trabajadoras, responsables, comprometidas. Muéstralo.
- Y, sobre todo, cree en tu historia. Porque esa historia es lo que te hace único o única.
La diferencia eres tú

Es verdad, no lo vamos a negar ahora, que una buena formación contribuye a que tengamos más oportunidades. Tener ciertas titulaciones te abre más puertas que solamente tener la ESO. Sin embargo, independientemente de la titulación, estamos hablando de personas, y hay personas que a pesar de sus éxitos académicos no han alcanzado el éxito profesional que esperaban, y personas que con menos titulación han llegado más lejos.
¿Por qué? Por su actitud, por sus habilidades personales (o soft skills), porque han sabido desarrollar sus talentos.
«No se trata de ser el mejor, sino de mostrar de forma honesta quién eres y qué puedes aportar. Ahí es donde se marca la diferencia.»
¿Quieres que te ayude a encontrar en qué te diferencias? Llámame
